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NAZIM HIKMET
Me acuerdo de tu vida, Nazim Hikmet, ahora que tu memoria me viene, como si fueras tú el que llega, silbando por las calles... En ese muro pudo haber un poema dibujado por ti en forma de rayo; un poema sobre las mil caras de la nostalgia. Y entiendo, como nadie, esa nostalgia, ahora que estoy junto al Bósforo, uno de tus maestros. Tú por las cárceles de Bursa, de Ankara, de Çankiri, soñando en Estambul, y yo por la ciudad que tú soñabas... Entiendo, como nadie, esa nostalgia que te inspiró rogar la gracia de una hora en Estambul, sólo una hora en Estambul. La cárcel, el exilio, la libertad, el arte que recuerda "la pupila de los hambrientos"... Hoy te evoco, Nazim Hikmet, aquí, en esta orilla de la vida: llamo a tus quince heridas, a tus calles vacías, a tus horas de raki y de tabaco, a tus noches perfectas, a tus visiones, a tus presentimientos ... El mar mece a sus barcos, las gaviotas desenredan misterios, nadie ha muerto en los muelles, en lo que va de año, pero aún le queda algún tiempo a tu utopía. Hoy, sobre nuestras cabezas, Nazim Hikmet, también "el sol es un turbante de fuego" y esta noche la luz de la luna es posible que crezca "como una inmensa flor azul".
José Lupiañez
envio veronica pedemonte
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